Envases que velan por nuestro planeta

Envases que velan por nuestro planeta


Desde que el plástico se fabricase por primera vez en serie en 1907, su producción mundial no ha hecho más que aumentar, incrementándose un 10% al año y llegando a los 100 millones de toneladas en la actualidad. La producción de plástico puede considerarse una amenaza para nuestros ecosistemas debido a dos principales razones: el efecto invernadero derivado de su fabricación y su dificultad de eliminación. 

Para la fabricación de plástico, se utilizan combustibles fósiles como el carbón y el petróleo que aumentan la concentración de gases invernaderos como el CO2 en la atmósfera y contribuyen al cambio climático. 

Otra de las problemáticas del plástico es su eliminación una vez que su vida útil ha terminado. Menos del 1% del plástico producido es reciclado cada año, necesitando más de 400 años para descomponerse en el medio. De cualquier forma, el plástico no es un componente biodegradable, eso quiere decir que con el paso de los años se descompone en partículas cada vez más pequeñas que contaminan el suelo y el agua, y que se acumulan en los tejidos de organismos vivos, también conocidos como microplásticos.

Los ecosistemas marinos son de los más afectados por estos materiales. Los animales los ingieren al confundirlos con alimentos, y estos quedan acumulados en sus aparatos digestivos, pudiendo migrar pequeñas partículas también a sus tejidos. Se estima que la mitad de tortugas y el 90% de aves marítimas han consumido plásticos. Además, la cadena alimentaria promueve que estos materiales y sus partículas pasen de unos organismos a otros, llegando también a acumularse en nuestros cuerpos.

El 40% del total de plástico producido pertenece a envases. Y la mayoría de estos envases son creados para suplir una necesidad de la industria alimentaria. En muchos casos son necesarios para acondicionar, proteger y conservar los alimentos, evitando su deterioro químico, microbiologico y físico, por lo que resulta difícil prescindir de ellos. Pero en otros casos se trata de una herramienta de venta. La mayoría de plásticos utilizados en la industria alimentaria son de un solo uso, es decir, una vez que han envuelto los alimentos durante unos segundos, minutos, horas o días, son arrojados a nuestro entorno o a contenedores de basura.

Existen diferentes formas de contribuir a la reducción de plásticos, como por ejemplo, reemplazando plásticos nuevos por plásticos reciclados, reemplazar bolsas de plástico por bolsas de otros materiales o reemplazando plásticos fabricados con combustibles fósiles por bioplásticos. Los bioplásticos son polímeros naturales procedentes de fuentes renovables como por ejemplo vegetales ricos en hidratos de carbono: patata, algas, maíz, trigo o caña de azúcar. Muchos de estos bioplásticos son además biodegradables y compostables, lo que quiere decir que al final de su vida útil son desechados y degradados por microorganismos, completando así el ciclo vital del material.

En Foos, estamos comprometidos con conseguir un planeta más limpio, en el que ni los seres vivos ni las siguientes generaciones se sientan amenazadas por nuestras decisiones actuales. Los envases que Foos utiliza son completamente orgánicos y compostables, fabricados a partir de biopolímeros vegetales extraídos por procesos naturales de la caña de azúcar. Por eso, por cada ración de comida que pidas a través de Foos, estas reduciendo la producción de plástico y la emisión de CO2 en nuestro planeta.

Ayuda a que la fabricación de plásticos destinados a alimentación disminuya siguiendo los siguientes consejos:

1. Cada vez que compres comidas envasadas asegúrate de que sus envases sean biodegradables.

2. Evita la compra de alimentos envasados en plásticos. Compra alimentos sin envasar o envasados con materiales biodegradables.

3. Reutiliza las bolsas de plástico que tengas en casa y una vez que hayan cumplido su servicio deposítalas en un contenedor de reciclado de plásticos. Compra bolsas no fabricadas a partir de plásticos.

4. Compra alimentos a granel. Utiliza envases rellenables y compra productos envasados de gran volumen. Una vez que hayan cumplido su función deposítalos en contenedores de reciclaje.

5. Reutiliza cubiertos, platos y vasos o cómpralos biodegradables.

De nuestras elecciones depende la supervivencia de todos los seres vivos, de nuestro planeta tal y como lo conocemos y de las siguientes generaciones.

Escrito por: Cristina García Jaime. Experta en Nutrición humana y Dietética, y en calidad y tecnología alimentaria en Foos.

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